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Provinciales

Vicente Fili 1923-2017: un hombre de esfuerzo y trabajo

Salta Vicente Fili 1923-2017: un hombre de esfuerzo y trabajo

15 de enero 2017 – 00:30 Hijo de inmigrantes italianos y empresario pujante, había cumplido 93 años en diciembre pasado. Será recordado por su gran labor y por la pasión que le ponía a lo que hacía. Su heladería, en la esquina de Sarmiento y Güemes, es un clásico de la ciudad.

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{[ caption ]}{[copyright]} {[ caption ]}{[copyright]} {[ caption ]}{[copyright]} {[ content ]} {[ caption ]}{[copyright]} {[ caption ]}{[copyright]} {[ titulo ]} {[ epigrafe ]} {[ copyright ]} El calor de la tarde del sábado era abrazador. Decenas de salteños que buscaban refrescarse llegaban en busca de un helado a la tradicional esquina de Sarmiento y Gemes, pero se daban con la peor noticia: cerrado por duelo, falleció Vicente Fili.
Este gran hombre, hijo de inmigrantes italianos, que solo tenía en su mente trabajar y progresar, se fue ayer dejando mucho dolor entre sus seres querido. Don Vicente Fili había cumplido en diciembre 93 años. Desde hace dos meses y medio estaba internado en la terapia de una clínica salteña por una infección pulmonar.
Don Vicente tuvo con su esposa María Oliva Dantoni cuatro hijos, y pudo disfrutar de sus cuatro nietos. Desde anoche el velatorio se realiza en la empresa La Piedad, y hoy, a las 17, sus restos serán inhumados en el Cementerio de la Santa Cruz.
"Mi papá era un hombre de bien y un ejemplo a seguir", le dijo acongojado ayer a este diario su hijo Ángel Fili.
"Lo único que espero ahora es que la muerte me encuentre trabajando y en Salta. Aquí he nacido y aquí quiero que Dios me encuentre cuando me llame. Amo a esta ciudad. Salta es mi casa y no hay nada mejor que estar en la casa de uno. Sobre todo cuando se trata de partir definitivamente". Esta frase le dijo este pujante empresario a El Tribuno hace unos años, y así fue.
La historia
La vida no fue nada simple para los Fili. La historia familiar demuestra que siempre tuvieron que pelearla.
Corría el 1922 y Ángel Fili, papá de don Vicente, llegó a la Argentina desde Italia. Llegó con 36 pesos e inmediatamente compró un boleto de segunda clase para venirse a Salta.
"Eligió esta provincia por los cerros, la precordillera. Se parecía mucho al pueblito en el que él había nacido, Pettineo. Aquí formó una familia. Por esos años todos vivían en un conventillo en General Gemes 940, a mitad de cuadra de la heladería", le dijo a este medio Vicente en una entrevista.
Este querido hombre también contó que "estudié hasta tercer grado. En el 51 entré al Banco Hipotecario y allí estuve durante treinta años. Entré como ordenanza y me jubilé como segundo jefe de sección. En el Banco trabajaba en dos turnos. Si saco la cuenta de todo, sumando mi actividad comercial e industrial, creo que estuve trabajando más de 120 años".
También jugó profesionalmente al fútbol en el club Federación Argentina, que ya desapareció. Hizo bochas y ciclismo. Le dieron el reconocimiento de Ciudadano Ilustre, por todo lo que le dio a la provincia.
Infancia de sacrificio
Cuenta que a los seis años vendía frutas, salía a repartir leche y hacia helado para vender con su papá. "Por ejemplo ahora para hacer diez kilos de helado tardamos siete minutos con la tecnología que tenemos. Antes estábamos dos horas. Después salíamos a vender", aseguró.
También recuerda que el sueño de la familia era tener un carrito heladero para salir, y que cuando lograron ahorrar los cincuenta pesos que costaba, lo compraron y que hicieron una fiesta como si hubiesen comprado un auto último modelo.
En una entrevista rememoró que un helado común costaba cinco centavos y que un sanguche de helado, que era lo más lujoso, 10 centavos. Y así crecieron con el negocio familiar. Su papá había aprendido el oficio de su abuelo.
La empresa y el secreto
En noviembre del año pasado la heladería cumplió 67 años de vida. El emprendimiento familiar arrancó por los años 50, primero estaba en calle Gemes y luego se mudaron a donde están ahora. "Primero compramos una conservadora Siam modelo nacional, por la que entregamos el 30% y el resto lo fuimos pagando. De a poco fuimos incorporando tecnología y a ampliar la producción. En la heladería nos hicimos conocidos para el gusto del público y fue el respeto lo que se impuso", contó alguna vez Fili.
De cada 10 personas que llegan a la heladería 9 piden dulce de leche. Es la especialidad de la casa. Se trata de un sabor irresistible, que tiene la magia de la dulzura incorporada. Quizá el secreto de la receta sea lo que lo hace más rico.
"Nosotros nunca dejamos que un empleado haga las mezclas, sino que la hacemos nosotros. Más de una vez nos quisieron comprar la fórmula, pero de ninguna manera hay trato. Tampoco quisimos franquicias ni abrir otros locales en Salta ni en otras ciudades. ­Incluso llegaron a revisarnos la basura para tratar de adivinar qué es lo que usamos!", contó Vicente Fili, un persona entrañable que será muy extrañado.
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